Días de Reunión
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Autoridades
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Coordinadores Dr. Sergio Gonorazky Dr. Arturo Famulari |
Miembros del Grupo (por orden alfabético) Dr. Alvarez, Fernando Dr. Figini, Héctor Dr. Fustinoni, Osvaldo Dr. Pagano, Miguel Dr. Somoza, Manuel |
Actualizaciones Próximamente se publicarán materiales de Educación producidos por este grupo de trabajo.
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Todo acto humano en tanto y en cuanto tiene consecuencias en otros semejantes es un acto moral, y el acto médico, más allá de la voluntad o conciencia de quien lo ejecuta, está atravesado por esa dimensión, que obliga a la reflexión sistemática de la práctica, en sus motivaciones, medios, fines, consecuencias y formas de tomar las decisiones.
Los valores morales de los pacientes devienen tan importantes como sus valores sanguíneos, y el viejo paradigma paternalista que supone que el médico es omnisapiente de los intereses y conveniencias de los enfermos reales o potenciales devino obsoleto.
En una sociedad pluralista el diálogo intercultural se plantea como una necesidad emergente, y ya no es posible engañarse con la vieja dicotomía que deja la totalidad de las decisiones en los depositarios del supuesto saber y convierte a los pacientes en meros receptores pasivos de dichas resoluciones y actos.
En la neurología, se plantean dilemas que expresan valores en conflictos en cada momento de la vida, especialmente al principio y al fin de ésta, no siendo el único pero sí el más conocido, la controversia acerca del carácter prioritario de la sacralidad o la calidad de aquella.
Los crecientes recursos económicos que demanda el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades neurológicas contrasta con la limitación de los recursos para no mencionar el deterioro de las condiciones de trabajo de los profesionales responsables de estas actividades, por lo que los dilemas éticos en el ejercicio profesional deben ser explicitados y discutidos, en el marco de lo que se da en llamar la bioética cotidiana y la macroética.
El desarrollo científico-tecnológico así como las transformaciones culturales, sociales, económicas y políticas acaecidas en la segunda mitad del siglo XX pusieron en crisis paradigmas previos que obligaron a la modificación de la práctica de la medicina y la investigación clínica. La confianza que toda investigación es necesariamente buena o moralmente neutra, fue cuestionada por las violaciones a la vida y la dignidad humana en sucesivas experiencias llevadas adelante por científicos revestidos por la autoridad del conocimiento. El avasallamiento de los derechos humanos y la indignación social ante la publicidad de estos hechos, obligaron a reivindicar antiguos principios éticos de no maleficencia y beneficencia y otros de desarrollo más reciente como el de autonomía y justicia.
La bioética, justamente, se refiere a la reflexión sistemática en el área de las ciencias de la vida y la salud pero desde la perspectiva de los valores y principios morales, por lo que su campo no es simplemente el de los que las cosas son sino fundamentalmente de lo que debieran ser, con una visión pluralista, transdisciplinaria, dialógica y participativa.
En los últimos años se ha desarrollado el estudio de las bases cerebrales de la conducta moral, y es objeto de controversia si estas investigaciones pueden alcanzar a fundamentar una teoría moral. Se ha planteado el desarrollo de una nueva disciplina: la neuroética, que algunos autores dividen dos ramas: la aplicada, “que se concentra en problemas prácticos como los problemas éticos suscitados por las técnicos de neuroimágenes, por la mejora cognitiva o la neurofarmacología” y la fundamental, “que se interroga sobre la manera en que el conocimiento de la arquitectura funcional del cerebro y de su evolución puede profundizar nuestra comprensión de la identidad personal, de la conciencia y de la intencionalidad, lo que incluye el desarrollo del pensamiento moral y del juicio moral”[1]
Son objetivos del grupo de trabajo en bioética de la Sociedad Neurológica Argentina realizar actividades de investigación, docencia y extensión en temas de bioética asistencial y de investigación e impulsar el debate en temas de neuroética, así como procurar la incorporación de estas temáticas en los congresos, jornadas, simposios y la revista de la sociedad así como en los programas de residencia y concurrencia de la especialidad.
[1] Evers, Kathinka. Neuroética. Cuando la materia se despierta. Katz Editores. Buenos Aires 2010. pp: 13

