Página 30 - Suplemento 16 Congreso Argentino de Neurología

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epileptiforme. En el 82,5% (33/40 pacientes) se confirmó diagnóstico posterior de epilepsia. Con
respecto a la topografía de crisis, el 80% presentó crisis focales, el 7% multifocales, el 4%
generalizadas, siendo indeterminada en el 10 %. De los pacientes con epilepsia no lesional, el EEG
epileptiforme constituyó la clave diagnóstica en el 53,4% (8/15).
Conclusiones:
En nuestra población, un elevado porcentaje de los pacientes con crisis no
provocadas tuvieron un diagnóstico final de epilepsia. La TAC constituye una herramienta con
elevado rédito diagnóstico inicial, y el aporte del EEG fue de sumo valor en el diagnóstico de la
epilepsia no lesional. La disponibilidad de los mismos a la brevedad es importante para establecer
un diagnóstico adecuado y así optimizar el abordaje terapéutico.
38- EVALUACIÓN DE PRIMERA CRISIS EN SERVICIO DE URGENCIA
Hospital General de Agudos T. Álvarez, CABA
Lagger, I; Pérez García, J; Crespo, J, Lopez, J I; Kurtz, V; Knorre, E.
Introducción y objetivos:
Las crisis epilépticas son un motivo de consulta frecuente en el servicio
de urgencias. Al enfrentarnos con una primera crisis, nuestro desafío primordial es encontrar el
origen del episodio, utilizando diferentes estudios complementarios y evitar el tratamiento
innecesario con drogas antiepilépticas (DAEs,) dentro del subgrupo de las sintomáticas agudas.
Material y Métodos:
Se realizó un estudio retrospectivo observacional analizando historias clínicas
de 51 pacientes internados en un Hospital General de Agudos desde el año 2013 al 2016,
evaluando el tipo de crisis, causa, manejo diagnóstico y terapéutico.
Resultados:
De los 51 pacientes, 28 eran hombres y 23 mujeres. La edad promedio fue de 49.9
años. El tipo de crisis más frecuente fueron crisis tónico-clónicas generalizadas (CTCG) en el 63,3%,
status epiléptico 5,45% y el 31,25% restante fue crisis parciales (CP). Tras realizar análisis en
sangre, orina y tomografía computada (TC), se determinó que el 38, 18% fue crisis no provocada
(CNP), 34,54% crisis sintomática remota (CSR), 18,18% crisis sintomática aguda (CSA), y el 9% se
reinterpretaron como pseudocrisis o síncope. Dentro de las CSA, la causa más frecuente fue
infecciosa, principalmente infección del tracto urinario; en las CSR fue estructural, principalmente
de origen vascular e infeccioso. En cuanto al tratamiento, recibió carga de fenitoína, previo al uso
de benzodiacepinas, el 9% de CNP, 30% de CSA y 10% de CSR.
Conclusiones:
En nuestro trabajo, observamos que la mayor cantidad de crisis epilépticas que se
atendieron en nuestro hospital fue de origen no provocado, por lo que es importante realizar en
forma correcta un protocolo diagnostico-terapéutico, a fin de arribar a la causa certera si la
hubiese y realizar el tratamiento adecuado, para evitar futuros eventos comiciales y efectos
adversos innecesarios.